Sí. Y, además, probablemente ya se utilice en muchos proyectos sin que nadie lo perciba.
La Inteligencia Artificial está transformando la forma en la que trabajamos en prácticamente todos los sectores.
También en la creación de contenidos formativos.
Cada vez es más habitual que las empresas nos pregunten:
“Si utilizáis Inteligencia Artificial para crear un curso, ¿el contenido sigue siendo nuestro?”
O incluso:
“¿Significa eso que el curso lo ha escrito una IA?”
La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece.
La Inteligencia Artificial no sustituye al equipo que desarrolla el curso.
Es una herramienta de apoyo que permite trabajar de forma más rápida y eficiente, igual que ocurre con muchas otras herramientas profesionales.
Un ejemplo muy sencillo
Imaginemos que una empresa necesita un curso sobre la nueva normativa de ciberseguridad.
Existen dos formas de preparar ese contenido.
Hace unos años…
Un especialista dedicaba varios días a:
- buscar legislación;
- consultar publicaciones oficiales;
- leer artículos especializados;
- revisar documentación técnica;
- comparar distintas fuentes;
- organizar toda la información.
Era un proceso totalmente manual.
Hoy…
Ese mismo especialista sigue siendo quien realiza el trabajo, pero dispone de nuevas herramientas.
Además de consultar fuentes oficiales, puede utilizar Inteligencia Artificial para:
- localizar normativa relacionada;
- resumir documentos muy extensos;
- detectar cambios legislativos;
- proponer un índice inicial;
- comparar diferentes enfoques;
- identificar información que posteriormente deberá verificar.
¿Significa eso que la IA ha creado el curso?
No.
Significa simplemente que el profesional dispone de una herramienta más eficiente para realizar parte de su trabajo de investigación.
Es exactamente igual que utilizar un buscador de Internet, una base de datos jurídica o una biblioteca digital.
La diferencia entre buscar información y crear un curso
Buscar información no es crear un curso.
Crear un curso implica muchas más fases.
En FIT Learning, cuando desarrollamos un proyecto a medida, el proceso incluye:
1. Comprender las necesidades del cliente
Antes de escribir una sola palabra analizamos:
- quién va a recibir la formación;
- qué objetivos debe conseguir;
- qué conocimientos previos tienen los alumnos;
- qué competencias deben adquirir.
Esta parte siempre la realizan personas.
2. Investigar y documentarse
Nuestros especialistas recopilan información utilizando diferentes fuentes.
Entre ellas pueden encontrarse:
- documentación proporcionada por el cliente;
- normativa oficial;
- publicaciones técnicas;
- organismos especializados;
- bibliografía;
- entrevistas con expertos;
- herramientas de Inteligencia Artificial.
La IA nos ayuda a investigar más rápido, pero nunca sustituye el criterio profesional.
3. Validar toda la información
Aquí está una de las diferencias más importantes.
Toda la información obtenida se revisa.
Se contrasta.
Se corrige.
Se adapta.
Se elimina aquello que no es válido.
Se incorporan ejemplos reales.
Y, sobre todo, se adapta a la realidad concreta de cada organización.
Este trabajo lo realizan nuestros especialistas.
Nunca se incorpora automáticamente contenido generado por una IA sin haber pasado por un proceso de revisión y validación.
4. Transformar el conocimiento en aprendizaje
Una normativa no es un curso.
Un procedimiento interno tampoco.
Un manual técnico, mucho menos.
Aquí comienza el verdadero trabajo creativo.
Nuestro equipo convierte toda esa información en una experiencia de aprendizaje:
- organiza los contenidos;
- redacta los guiones;
- diseña el recorrido formativo;
- crea ejemplos;
- plantea ejercicios;
- redacta evaluaciones;
- adapta el lenguaje al público objetivo;
- transforma información compleja en contenidos claros y fáciles de entender.
Esta es la parte que realmente aporta valor.
5. Producir el curso
Una vez aprobado el contenido, comienza la producción.
Dependiendo del proyecto, podemos utilizar:
- actores profesionales;
- locutores;
- animaciones;
- vídeos;
- infografías;
- o avatares generados mediante Inteligencia Artificial.
Pero, una vez más, estas tecnologías son únicamente herramientas de producción.
Una comparación que todos entendemos
Imaginemos que un arquitecto diseña una vivienda.
Hace veinte años dibujaba los planos sobre una mesa de dibujo.
Hoy utiliza un programa de diseño 3D.
¿Es el programa el autor del edificio?
Evidentemente no.
El software simplemente le permite trabajar mejor.
Lo mismo ocurre con un fotógrafo.
Utiliza una cámara profesional.
Después edita las imágenes con Photoshop.
Nadie piensa que Photoshop sea el autor de la fotografía.
La creatividad, las decisiones y el trabajo siguen siendo del profesional.
Con la Inteligencia Artificial sucede exactamente lo mismo.
Es una herramienta.
No sustituye al conocimiento experto.
¿Y qué ocurre con la propiedad intelectual?
Esta es probablemente la cuestión que más preocupa a las empresas.
Cuando FIT Learning desarrolla un curso a medida, la Inteligencia Artificial forma parte del proceso de investigación o de producción, pero no modifica el régimen de derechos acordado con el cliente.
Si el proyecto se desarrolla por encargo y el contrato establece la correspondiente cesión de los derechos de explotación, el uso de herramientas de IA durante el proceso no altera esa cesión.
Dicho de otra forma:
Utilizar Inteligencia Artificial para ayudar a documentar un curso no convierte a la IA en autora del contenido.
Del mismo modo que utilizar Microsoft Word no convierte a Microsoft en autor de un libro.
O utilizar Adobe Premiere no convierte a Adobe en propietario de un vídeo.
Las herramientas ayudan a crear.
No son las propietarias del resultado.
Nuestro compromiso
En FIT Learning creemos que la Inteligencia Artificial representa una enorme oportunidad para mejorar la calidad, la rapidez y la eficiencia en el desarrollo de contenidos formativos.
Pero también creemos que debe utilizarse con responsabilidad.
Por eso, nuestros proyectos combinan siempre la capacidad de las nuevas tecnologías con la experiencia de especialistas en formación, diseño instruccional y producción audiovisual.
La IA nos ayuda a investigar mejor.
A trabajar más rápido.
A producir contenidos más eficientes.
Pero son las personas quienes analizan, validan, crean, estructuran y convierten el conocimiento en experiencias de aprendizaje útiles para cada organización.
Porque, al final, la tecnología puede acelerar el proceso, pero el verdadero valor de un curso sigue estando en las personas que lo diseñan y en el conocimiento que ayuda a transmitir.